Cuando la sociedad considera que un tema es tabú, inevitablemente se crean mitos alrededor del mismo. Hay varios mitos dañinos sobre el suicidio que han nacido precisamente porque los estigmas sociales contra este tema son tan fuertes. He aquí algunos de ellos:
Las personas suicidas están empeñadas en querer morir. No es cierto. La mayoría de las veces, las personas suicidas vacilan entre el deseo de morir y el deseo de vivir. La mayoría de estas personas no buscan la muerte, sino que la manera de acabar con un fuerte dolor psicológico o emocional.
Las personas suicidas no advierten a los demás sobre sus intenciones. No es cierto. Ocho de cada diez personas suicidas dan pistas muy definitivas de cuáles son sus intenciones. A veces estas pistas son difíciles de detectar, ya que pueden no ser verbales, pero los suicidas suelen dejar varias pistas.
Las personas que hablan de querer quitarse la vida sólo buscan llamar la atención de los demás. En realidad no tienen intenciones de matarse. No es cierto. Son pocos los suicidas que no le dicen a nadie cómo se sienten. Los que piensan muy en serio en querer morir dan pistas o señales de advertencia que en realidad son gritos de auxilio. Más del 70% de las personas que amenazan con suicidarse al menos hacen el intento o en el peor de los casos terminan quitándose la vida.
Es mejor no hablar de suicidio con alguien que muestra señas de depresión. Esto puede meterles ideas en la cabeza. No es cierto. Muchas personas en estado de depresión ya habrán considerado el suicidio como una opción para dejar de sufrir. El hablar abiertamente le ayudará a la persona a analizar sus problemas, le brindará alivio y le hará ver que tiene a alguien en quien confiar. Hablar es una de las cosas más prácticas que usted puede hacer para ayudar a una persona suicida.
sábado, marzo 22, 2008
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